miércoles, 3 de junio de 2009

SAN JUAN

El sol caia lentamente sobre poniente, la arena se iba enfriando y el mar cambiaba de color.
Las hormigas que habian llegado apiladas en latas con ruedas, vestidos de vivos colores y que ahora parecian cangrejos, iban abandonando la playa cargados de mil artilugios, doloridos y gruñones se fueron dirigiendo con paso cansino hasta el paseo donde estaban aparcados los coches o hacia los apartamentos.
Las luces del paseo se encendian timidamente, su color amarillento rivalizaba con el rojo del atardecer.
La noche domino al dia y las estrellas ocultaban la luna, las parejas iban tomando la playa.
La playa se lleno de pequeñas luces, hogueras junto a las que se arremolinaban parejas abrazadas, con sus sueños y esperanzas, comenzando el ritual de siglos, donde el salitre se mezcla en la boca con el dulzor del beso de amor, donde se quemaran los malos tragos y donde se pediran esas cosas que todos anhelamos, esos sueños por cumplir.
Las hogeras lanzan largas llamaradas al cielo, como si quisieran alcanzar las estrellas, apartarlas y hacer que la luna reinara en la noche estrellada.
El dulzor del amor reino durante una noche, la NOCHE DE SAN JUAN.

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